Tengo una salida congruente y una trágica.
Veamos qué nos propone la primera:
debo llevar mis pies por el mismo lugar,
-el de siempre-
simple, absurdo, único, inigualable, sobrio.
Debo cortar mi piel en trozos pequeños y dejarlos en el suelo,
-desde la salida hasta el mundo-,
como marcando el camino,
sin pan, sin migajas, sin viento, ni aves ni casas,
y que la sangre llame a los cazadores nocturnos, a los colmillos de la noche.
Debo volar,
entre las nubes de mis ojos,
entre las alas de mis manos,
entre la dulce tempestad de mis oídos y mis huesos.
Esto debo hacer si "congruencia" es el nombre de la puerta que sea abierta.
¿Y si la tragedia es mi salida?
Entonces sólo tengo que seguir aquí,
como un buen hombre
que duerme y duerme,
y muere.
Muy bueno..
ResponderEliminarper solo es un estado pasajero!!
La muerte es pasajera, pero también es infinita. Dualidades, Fany, dualidades.
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